Aviso Y no hay tu tía!

Si ud se siente ofendido por algo que leyó en este espacio es porque me toma muy en serio, por favor no sea menso!

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Merry Christmas!


“¡Qué inmundicia sus fiestas (…) Siempre detesté la Navidad, las Pascuas…” Simone de Beauvoir, La mujer rota
Desde que dejé de creer en Papá Noel la Navidad perdió todo sentido. Una fiesta en la que un gordo bonachón, abrigado hasta con gorro, en una tórrida noche de verano, ese amable viejo que uno ni siquiera conocía, llegaba cabalgando su trineo por los cielos estrellados y le traía a uno el esperado regalo, pedido sin más esfuerzo que el de haberle enviado una carta, bueno, eso si tenía sentido… ¿hoy los regalos de Papá Noel se piden por mail?, ¿tiene sitio oficial? Quizás tiene un blog: www.santaclaus.blogspot.com , o tal vez se hizo un facebook, pero se lo inhabilitaron porque colmó la capacidad de “amigos” que pueden tenerse… Bueno, todo era diferente en la época que uno creía en el viejito de colorado y ojo, Papá Noel era cómo aparecía en los producidos comerciales de Coca cola, nada de creerse esa subdesarrollada y escuálida versión que algunos negocios locales intentaban vendernos. Éramos niños pero sabíamos que el pobre tipo, flacucho, con un disfraz ajado, cagado de calor, que se paraba en la puerta de “Casa Tía” y regalaba caramelos masticables, ese no tenía nada que ver con el auténtico y bien alimentado Santa! Porque para hacerte creer en fantasías de ayer y de hoy, nada mejor que los yanquis y cocacolaessentirdeverdad, ahh!
Por suerte mi familia siempre tuvo la decencia de no trabajarme la moral con la cantinela de “si te portás mal Papá Noel no te va a traer el regalo”. No, no. Siempre cumplían. Es más, estaba el Papá Noel que llegaba a casa y después el “Papá Noel de la casa de la abuela, la tía…” y así con cada pariente más o menos cercano. Si, un mundo ideal. Lamentablemente ocurrió que esta fantasía, terminó bastante temprano, por boca de una piadosa y abnegada “Hermana Victoria”, o sea la monja que intentaba catequizarme en el primer grado de la escuela primaria… pensándolo bien, creo que la muy turra también debió detestar la navidad y decidió meterse a monja para no tener que compartirla con su apestosa familia y después se dedicó a aguarle la fiesta a todos los niñitos que Dios puso en su camino. (En chileno, si, porque fui a una escuela irlandesa, pero la mayoría de las monjas, eran chilenas¿? ) “Papá Noel no existe, son sus padres y los reyes magos tampoco y tampoco el ratón Pérez.” Ahá, una copada.
En fin, qué decir de la navidad, a parte de que huele a transpiración, a calor húmedo, a mantel de hule pegoteado y a mayonesa fermentando por las altas temperaturas y descomponiendo la ensalada rusa o el vitel thoné.
¿Por qué indescifrable motivo en Navidad se come ensalada rusa, vithel thone o alguno de estos clásicos?, ¿alguien vio una alcaparra o un turrón “Castillo de Jijona” en algún otro momento del año? ¿Algún otro día brindaron con sidra Real o comieron pan dulce? No, hasta en eso apesta la navidad. Se come lo que manda la costumbre y que nadie venga con subversivos planteos de cambios en el menú. C´est finit!
Pero lo peor de lo peor es ese rejunte de gente llamado “familia”, con toda su involución. Gente que en la mayoría de los casos se aburre mucho junta, “pero bue, es la familia, que va´ ser?” y que también en muchos casos ni si quiera se tolera, que tiene muchas cosas atragantadas, irresueltas, no dichas, que se maneja en base a patrones establecidos y predecibles, acordes a una “típica familia tana” o judía o lo que sea, aunque estos últimos no festejen la navidad. Lo que siempre abunda es el lugar común, la cursilería, el mal gusto y la falta de originalidad. Porque las familias que de verdad se llevan bien, alguna debe haber, no necesitan de toda esta parafernalia para juntarse.
En fin, cuadro de situación dado y sin fantasía de gordo canoso, regalón y fiestero, es lógico que la navidad sea absolutamente patética y decadente. ¿A caso la navidad no era una fiesta religiosa? ¡Pues entonces que la festejen los religiosos practicantes y liberemos al resto de los mortales de ella! ¿Cuándo fue que esta celebración taaan católica, se transformó en un boom comercial y en un banquete dionisíaco para que las clases medias y acomodadas comieran hasta reventar y desplegaran todo su mal gusto?
El año nuevo en cambio es un poco más democrático, es para todo el mundo. Nadie puede escaparle a la sensación de que algo se acaba y algo empieza. A pesar de lo que eso signifique para cada uno, es como una especie de cumpleaños de todos.
También tiene sus lugares comunes más o menos infelices, como decir “Feliza me muero” o en pleno festejo “¡Roberto poné, poné la radio a ver cuando son las 12!”, o algunos días antes de terminar el año, no falta el que nos dice “nos vemos el año que viene”, porque claro, vamos a vernos la próxima semana y ya va a ser otro año… mmmse, hilarante! En fin, frases ya incorporadas a la conversación standard del ciudadano promedio; como las siempre vigentes “calor, no?” o “¡qué frío!” o “dijeron que va a llover, pero vaya uno a saber, como nunca la pegan…” Éstas son cosas que nunca pasan de moda, elementales para subirse a un ascensor, o a un taxi, o a cualquier otro “no-lugar” que uno vaya a compartir con otros “no-sujetos”.
¿Qué porcentaje de nuestras vidas se nos irá en estas banalidades? Mejor no sacar cuentas. Ahora bien, si uno no adhiere a esta corriente de formalismos sociales, debe someterse a la mirada despectiva de algunos, desconfiada de otros o al menos extrañada de los otros restantes, pero a nadie se le ocurre pensar que uno ha decidido ahorrar palabras y salutaciones al pedo y guardarlas para ocasiones más interesantes.
Bueno, lo mismo sucede si uno dice que detesta la navidad o el rosh hashana, porque para estas cosas no hay diferencia de credo. Tanto la idishe mame, como la mamma dirán que uno es un desalmado, desagradecido, sin corazón, al que no le importa la familia, etc, etc, etc.
Entonces… ¿qué hacer al respecto? ¿Cómo zafar de la telaraña social, para huir hacia una vida un poco menos guionada?
Hay que ensayar muy bien las excusas, para no avivar giles.
1) Puede decirse que uno está en tratamiento con medicación psiquiátrica, algo que es el último grito de la moda, y que cualquier lugar donde se reúnan más de dos personas le produce “panic attack”, con palpitaciones, sudoraciones, lipotimia y otros impresentables síntomas y que uno, “pensando en los demás”, prefiere quedarse en casa y no arruinarle la fiesta a nadie.
2) “Soy alérgico al vithel thoné.” El sólo hecho de compartir un mismo recinto con un peceto, una mayonesa y unas alcaparras me desfigura de inmediato como un sapo, me dificulta la respiración y hay que llevarme de urgencia a una guardia, a que me hagan un DECADRON inyectable.
3) Hacer papelones. Es una medida un poco drástica, pero efectiva. Beber absolutamente demás y decirle a todos y cada uno de los presentes, lo que uno piensa de ellos y nunca les dijo.
4) Ésta es una medida aún más drástica que la anterior, pero al fin y al cabo es la única que le garantiza a uno que quedará exento de invitaciones al convite. Irse a vivir a Alaska, dónde uno no conoce a nadie y además hace tanto frío que nadie debe tener ganas de salir para festejar nada.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Diciembre


Me rompe soberanamente la decoración navideña, el muérdago, la cola de mono y las bolas doradas, además de que el arbolito me parece un juntadero de mugre espantoso y deprimente y más deprimente me parece tener que verlo en todas la vidrieras de Buenos Aires desde mes y medio antes de las fiestas y encima hay que soportar la locura de la gente, llegando el mes de diciembre que anda enputecida como si se acabara el mundo y pareciera que hay que apurarse y mucho para hacer todo, porque “¡ya tenemos las fiestas encima!”
Escuchame una cosa Roberto: lo único que pasa es que hay un par de días feriados por la navidad y el año nuevo y un par, para tu información son sólo 2, el 25 de diciembre y el 1 de enero, estamos? O sea que no pasa nada. Año nuevo, comprás un almanaque, de esos de números bien grandes que ves sin anteojos, para pegar en la cocina y te dejás de joder, que todo sigue igual! Todo va a seguir funcionando más o menos mal, como siempre, algún día de la semana habrá un piquete o algún paro de transporte, otro día va a llover sin que lo anuncie el pronóstico, otro día vas a ir al banco a hacer algún trámite y te vas a quejar de la atención con alguna vieja que haya en la cola, otro vas a ver el partido, en fin, lo de siempre, así que por favor paremos con la sensación armagedónica de acabose y tengamos un diciembre en paz, será posible o es mucho pedir?

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Domingo a la mañana


Sunday morning, praise the dawning
It's just a restless feeling by my side
Early dawning, sunday morning
It's just the wasted years so close behind…

(http://www.goear.com/listen/2225e94/sunday-morning-the-velvet-underground)

Ok, tengo una hija de un año y 8 meses. Como todos los niños pequeños se acuesta temprano, por ende se levanta temprano sin distinción de días hábiles, ni feriados, ni fines de semana, ni fiestas de guardar. Ojo, sé que no debería quejarme porque mientras la mayoría de los bebés y niñitos de temprana edad, se levantan a las 7, 8 o 9 de la mattina, mi hija tiene la deferencia de levantarse a las 10! Claro que esto se vuelve un conflicto, cuando se trata de un domingo y una se ha acostado a las 5, es decir a sólo 5 hs del despertar del infante en cuestión. Ni hablar, si uno ha consumido alcohol u alguna otra sustancia y le toca abrir forzosamente los ojos a las 10 del domingo radiante de sol y peronista… A veces uno se ha acostado incluso a las 6 o a las 7 y entonces el panorama se vuelve aún bastante más aterrador y que nadie me venga con la sanata del “amor y la dedicación de una madre”, porque esto no tiene nada que ver con el amor, estamos hablando de sueño señores!!
Ok, ok, agua y ajo, lo sé todo; que nadie me mandó y todas esa sarta de lecciones que a las 10 del domingo, con los ojos a penas entreabiertos, en franca pugna entre la resaca y la intensa luz del sol, me importan un pito! Pero como a lo hecho, pecho y mejor ponerle onda porque si no la cosa se pone muuuy difícil de sobrellevar, allá voy con gafas oscuras, a meterme en la cocina que a la mañana es como un solárium y a preparar la “leche”, porque no sólo hay que estar despierto, sino que hay que estar activo, porque el infante quiere el desayuno y además después va a necesitar ser aseado y vestido y luego, no contento con todas estas cosas, también querrá jugar, con uno, claro! Porque otra de las tantas cosas que uno no piensa cuando está enfrascado en la ilusión procreadora, empujado por el instinto de preservación de la especie, ese motor peligrosísimo al que ya le hemos dedicado un extensísimo post, es que los seres pequeños no resuelven NADA por su cuenta y cuando digo nada, es NADA!
En general todas estas cuestiones no se piensan, se hacen y no hay tu tía! Para poder sobrellevar esta doble vida, cuasi esquizo, de padre y persona social, con amigos, vinos, yerbas, roces, salidas y entradas, es decir las cosas normales para todo aquel que no tenga niños, para no renunciar, lo cual es muy poco recomendable si uno a parte de ser un padre, quiere seguir siendo una persona, uno desarrolla un “piloto automático”, que es por ejemplo el que hay que accionar un domingo a la mañana.
Así uno se sorprende de si mismo, cuando de golpe reacciona y se ve sentado en el piso de un cuarto lleno de juguetes, portando aún el camisón, un domingo a las 10.30 y leyendo un librito de animales, a la vez que muge como una vaca, a coro con un niño risueño, lleno de rulos y de hoyuelos… ahh, cuánta diversión, eso si que es pasarla bien!! No es para nada conveniente en ese momento tener pensamientos como que todos los amigos de uno están durmiendo o cosas similares, al contrario, lo mejor es tenerse bien aprendida una lista de ventajas, el autoconvencimiento funciona bárbaro, o al menos vale la pena intentarlo:
1)El domingo a la mañana nadie llama por teléfono, si, si ,es porque están todos durmiendo a pata suelta, pero qué nos importa?! Si aparte de estar despierto y a cargo del niño, encima hubiera que charlar por teléfono, el malhumor continuaría su camino ascendente.
2)El timbre tampoco suena.
3)Si el día está radiante, bueno, se puede aprovechar y tomar aire, ya sé que vestirse y salir a la calle es como demasiado, pero al menos se puede asomar la nariz al balcón/patio/terraza y ahí ya tenés asegurado un rato de distracción para el pibe, sin necesidad de mugir, ni armar rompecabezas, ni de darle de comer a la muñeca, ni nada que requiera tamaño esfuerzo.
4)Ehhh, ehhh… bueno no tengo tanta imaginación para inventar argumentos para un domingo a la mañana, qué tanto! Acá cada uno invéntese algo que le plazca o que al menos le convenza un poco.
5)Esta la descubrí el último domingo. Si te levantaste a las 10 y por consecuencia desayunaste a esa hora, para la 1 y media ya estás en condiciones de almorzar. Tener a mano un buen delivery, de algo gustoso y caserito es muy aconsejable y acá viene el gran descubrimiento gran, rescatá una copita de algún tintillo o de lo que te guste y que te haya sobrado de alguna noche y hacete la vida un poco más feliz! Bueno, al menos para mí fue un descubrimiento, porque deben ser contadas con los dedos de una mano, las veces que almorcé con vino. En general, al medio día, uno siempre está ocupado, o te da sueño o cuando se podía, si se trataba de un fin de semana, al medio día se estaba durmiendo plácidamente. Bien, volvamos al domingo actual, no tenés que ir a laburar y sueño ya tenías de antes, así que para el caso es lo mismo, salú!

jueves, 5 de noviembre de 2009

Pecados capitales


Hay pecados capitales, si y también hay pecados capitales contra el buen gusto en general y contra la estética personal en particular. Hay cosas que no hay derecho a hacerse a uno mismo y al resto del mundo y no hace falta ser un eximio productor de moda de la revista Vogue, para saber que en determinados abismos no se debe caer JAMÁS! A saber:

*Sandalias con medias negras y entiéndase por sandalias incluso los zapatos llamados “boca de pez”, que sólo dejan ver el dedo gordo y el que le sigue (que no sé cómo se llama), esto es una abominación inaceptable!!!

*Sandalias con medias, aunque sean las “color piel” o “tostado”, es un poco menos abominable que con medias negras, pero de todos modos es de un exquisito mal gusto, ok? Si se usan sandalias es porque hace la suficiente temperatura como para estar sin medias y si no, se usan zapatos cerrados y listo, vamos, que no es tan difícil!

*Aparecer en sandalias u ojotas y cortos porque un día de agosto hizo 20º. No te digo que hay que seguir en gamulán, sudando la gota gorda, pero andar como si se estuviera en la costa un 15 de enero, es de un alto grado de ridiculez.

*Usar corpiños con bretel de silicona, pretendidamente “transparentes”. El que haya inventado esto, merece el peor de los destinos. Pocas cosas hieren tanto la visual como el bretelito de silicona, que supuestamente no se ve, pero que en verdad si se ve y cómo, todo pegoteado a la piel, que uno imagina transpirada debajo, obvio!!!

*Strapless con corpiño. Repasemos. “Strapless”: “strap” en inglés bretel, “less”, sufijo utilizado para indicar sin, es decir “sin bretel”, si, eso, que el strapless es una prenda sin breteles, por ende va sin corpiño o en caso de necesitarlo sin excepción, con un corpiño SIN breteles también, que se vean breteles asomando por encima de un strapless, será en TODOS los casos INACEPTABLE.

*Estampados: este tema es muy delicado y suele causar gran confusión. Como regla de base debería saberse que jamás se combinan dos estampados diferentes, como por ejemplo rayas y lunares o lunares y flores o flores con animal print, etc. Tampoco se puede usar estampado de la cabeza a los pies, aunque sean todos lunares o flores o lo que fuere. Se puede andar toda estampada, si se trata de una única prenda, como un vestido. Es altamente recomendable, si se utiliza algo estampado, combinarlo con algo liso, si o si!

*Pintarse como una puerta, nunca! Si se es muy pendeja, una parece una nena que se pintó de mala manera con las pinturas de la madre, cuando ésta no la veía, obteniendo un resultado para nada seductor. Si se es grande, en fin, una se ve avejentada, sin excepción.

*Abusar de los accesorios. Sólo se conseguirá un look símil arbolito de navidad. O aros, o colgante/collar/ gargantilla, o pulseras/ o anillos. En general se toleran hasta 2 combinaciones, como por ejemplo aros con algún anillo, dije algún, no algunos. Todo es cuestión de conservar el sentido de las proporciones.

*Babuchas corte “culo cagado”, serán muy cómodas pero no le quedan bien ni a Dolores Barreiro y no hay tu tía!

*Ropa interior: la llamada color “carne” debiera ser prohibida por la constitución nacional, así como también las bombachas tipo “trusa”, junto con a mi humilde entender, la odiosa bombacha corte “vedettina”, que divide el traste en 4 partes, partiendo cada cachete a la mitad, HORROR! Creo que la bombacha debiera ser colaless o culotte a secas.

*Hombres: la moda se ocupa principalmente de las mujeres, quienes además y por lo general, tenemos más imaginación y dedicación a la hora del vestir, pero sin embargo hay determinadas prendas básicas que si aún conservan en su guardarropas, debieran ser incineradas a la brevedad. Estas son: los slip (ya le hemos dedicado un post entero a fundamentar el por qué de su inaceptabilidad); los jeans chupines, los jeans elastizados en general, que les marcan notoriamente la zona genital y dan sensación de olor a… bueno, se entiende, los jeans blancos y ultra noventosos o celeste muy clarito; las musculosas de ningún tipo; los borceguíes color mostaza, las botas texanas, bueno, las botas en general, no son una prenda masculina y punto; las zapatillas tipo de básquet utilizadas fuera del contexto deportivo; la ropa tres talles más grande tipo rapero del Harlem, ¿pero no te das cuenta que sos un ridículo?!!

En fin, tengo que parar acá porque esta lista podría ser interminable, es tanto, pero tanto el mal gusto reinante… Les dejo a uds la posibilidad de seguir engrosándola, sólo hace falta estar un poco atento al salir a la calle y los ejemplos lloverán de a miles, van a ver, hagan la prueba…

Aclaración pertinente: todas estas reglas pueden romperse si y sólo si
1) se tiene tanta, pero tanta actitud que hasta se podría llevar con elegancia un traje de dinosaurio Barney
2) se va a una fiesta de disfraces.

viernes, 23 de octubre de 2009

Adulto joven


“A los treinta te das cuenta…” desafinaba un pibe desde el escenario y no me acuerdo más, o sea que me perdí de saber qué cosa era de la que había que darse cuenta para el trigésimo aniversario del propio natalicio, ahá y bue… tan importante no sería, o tal vez si, nunca lo sabré.
Sucede que en ese momento yo debía tener 23 años, o algo así y esa sensación… ¿Viste que cuando tenés 15 años te parece que los que tienen 30 son gente grande? Y eso es algo que siempre le sucede a otro, obvio!
Bueno, resultó ser que en algún momento te toca y no hay tu tía! ¡Y yo que no presté atención a cómo seguía el tema…!
“Vos porque no pasaste todavía la barrera de los treinta”, me dijo un día una amiga. ¿Qué barrera? ¿Había que pasar alguna barrera? ¡¡Ayy, no la ví!!
“Bueno, lo que pasa es que si los 30 te agarran ya siendo madre es diferente…”, me dijo otra que obvio, para esa edad todavía no tenía hijos. Y si, diferente, diferente de lo que le pasó a ella, si. Puede que tenga razón con respecto al temita de la presión del bendito “reloj biológico”, porque varias que tienen treinti y no tienen pibes, ojo, dije varias, no todas, siempre hay algunas más vivas, andan por ahí como locas, como si el juicio final fuera mañana!
“Después cumplís 31 y te das cuenta que no pasa nada…” Bueno, si, al menos pasa que estás vivo porque si no, dudo que cumplieras nada.
“Adulto joven, a los 30 se es un adulto joven” sentenció categórica mi terapeuta… tic-tac, tic-tac… lo que sigue es un prolongado silencio, muy psicoanalítico, del que ella habrá sacado algunas conclusiones, yo ninguna.
“A los 30 se te cae el culo”, bueno… o Flavia Palmiero tiene 25 años o al menos ésta no es necesariamente cierta.
“Después de los treinta años cada uno tiene la cara que se merece.”, rezaba un libro que “casualmente” estuve releyendo estos días… ¿Cómo?, ¿no era después de los 50? Claro, no, debe ser después de los treinta no más, porque con tanto avance de la medicina estética, hoy, después de los 50 cada cual tiene la cara que se puede pagar.
“De los veinte a los treinta es la época de hacer las valijas, a los treinta recién empieza el viaje”, al menos una frase alentadora me vino a la memoria! Pertenece a mi maestro de teatro, el gran Agustín Alezzo y a mis días de estudiante.
Lo sorprendente es la cantidad de alegatos acumulados, con respecto a cumplir esta edad. Con ningún otro cumpleaños me pasó.
Habré escuchado alguna boludez de tarjeta de cartón con flores rosa, a cerca del “maravilloso despertar de los 15 años” o alguna que otra mención al tango al cumplir los 20 y “que 20 años no es nada…”, pero fin de la retórica con respecto a las edades que hasta ahora me tocaron cumplir.
Sin embargo pareciera que tener 30 no es joda che. En fin, cumpleaños feliz!

domingo, 11 de octubre de 2009

Lumpenaje


Y continuando con la minuciosa observación del homo sapiens sapiens, especie dominante que adorna las viñas del Señor, se distingue un tipo de ser, capaz de engañar al observador distraído, que se arrastra por los pantanos y se retuerce cual lagartija y que sin embargo es humano. Lo denominaremos lumpen.

Lumpen: “…dos síndromes combinados, carácter parasítico (…) y alienación (…) Puede
provenir o estar vinculado a casi cualquier clase social, puede apoyarse en cualquier combinación de elementos desplazados de cualquier clase social, o en clases sociales o grupos étnicos, puede ser de cuello y corbata o puede parecerse a la imagen estereotipada del hampón desgreñado. Más normalmente, sin embargo, no es su aspecto o su estatus lo decisivo, sino su manera de insertarse en los mundos de la reproducción social…”

Los he visto con mis propios ojos y como explica la definición, no se trata de dinero, no se trata de clase social, se trata de actitud, de actitud baja, bajísima… Porque uno puede pasar por momentos de la vida con más o menos guita, pero ese no es el punto, el punto es la dignidad, palabra desconocida por esta especie. Siempre se puede pedir ayuda, siempre se puede apelar al beneficio del “yo no puedo”, pero no, claro, eso es algo demasiado elevado.
He visto a uno de ellos sentarse en un restaurant, junto a un grupo de compañeros de trabajo, no pedir absolutamente nada más que un vaso de agua de la canilla y luego tomar el limoncito de la milanesa de otro y exprimírselo en su vaso, puaaajjjj!!! Lo juro! Pedir que le conviden algo no, eso no, eso es ser demasiado gente… Mejor esperar a que todos terminen de comer y con el hilo de baba chorreando, juntar todas las sobras y pedir que se las envuelvan en un paquetito para mañana, ayyyy!! Desesperante.
He sabido de otro ejemplar siempre dispuesto a juntar todas las sobras de los otros, incluso a insistir en que le sean donadas como si fuera un derecho legítimo o a pedir cosas insólitas como “¿no te sobra un colchón?” Nooo!!, por supuesto que no!, ¿por qué habría de sobrarme un colchón? ¿A caso es algo que suele sobrarle a la gente?, “¿che, no te sobra un auto?” Ridículo.
Lo que deberían saber, lo que habría que avisarles es que generan el efecto opuesto. Fomentan el egoísmo en el prójimo. Uno, al verlos venir se agarra fuerte de sus cosas, cuidando que no se nos vaya a caer ni una miga de nada, porque ahí estarán ellos en el piso, rápidos para recogerla. ¡Mío, mío, mío y si quiero no te doy!! ¡Ahh, qué difícil es ser una persona de bien, cuando el mundo está lleno de gente dispuesta a sacar lo peor de uno!

viernes, 2 de octubre de 2009

Ley de Medios


Este blog se manifiesta abiertamente a favor de la Ley de Radiodifusión y no hay tu tía!